DE TAL MANERA AMÓ DIOS AL MUNDO, QUE DIO A SU ÚNICO HIJO, para que TODO AQUEL QUE EN EL CREE, NO SE PIERDA, MAS TENGA VIDA ETERNA. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El.
EL QUE EN EL CREE, NO ES CONDENADO; pero el que no cree, ya ha sido condenado...
Y esta es la condenación: que LA LUZ VINO AL MUNDO, Y LOS HOMBRES AMARON MÁS LAS TINIEBLAS QUE LA LUZ, porque sus obras eran malas.
Todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a ella para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. Juan 3:16-21

3 de octubre de 2010

Nuestra lectura de hoy, domingo 3 de 0ctubre

Ezequiel, capítulos 24 al 26

"Sólo en fuego será su herrumbre consumida..." (Ezequiel 24:12)

Así como se refinan y purifican el oro y la plata por medio del fuego, es necesario que nuestros corazones sean purificados y sean consumidas las impurezas y lo que está corrompido dentro de ellos.

"El oro y la plata, el fuego los prueba; pero el Señor prueba los corazones. (Proverbios 17:3) El es como fuego purificador, y como jabón de lavadores." (Malaquías 3:2)

"Es necesario que seamos afligidos en diversas pruebas..." (1 Pedro 1:6)
Las pruebas y aflicciones que vienen sobre los creyentes, tienen como propósito formar en nosotros el carácter de Cristo. El calor de cada prueba irá produciendo en nuestras vidas un peso de gloria cada vez mayor. No nos resistamos a entrar en Su crisol, aunque suframos... saldremos de allí purificados, con una fe más consistente y aprobados por nuestro Señor Jesucristo.

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