DE TAL MANERA AMÓ DIOS AL MUNDO, QUE DIO A SU ÚNICO HIJO, para que TODO AQUEL QUE EN EL CREE, NO SE PIERDA, MAS TENGA VIDA ETERNA. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El.
EL QUE EN EL CREE, NO ES CONDENADO; pero el que no cree, ya ha sido condenado...
Y esta es la condenación: que LA LUZ VINO AL MUNDO, Y LOS HOMBRES AMARON MÁS LAS TINIEBLAS QUE LA LUZ, porque sus obras eran malas.
Todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a ella para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. Juan 3:16-21

21 de diciembre de 2010

Nuestra lectura de hoy, martes 21 de diciembre

1 Corintios, capítulos 1 al 3

El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden; pero para los que se salvan, es decir, para nosotros, este mensaje es poder de Dios. (1Corintios 1:18)

Dios dispuso que el mundo no le conozca mediante la sabiduría humana, y le agradó salvar mediante la locura de la predicación, a los que creen. (1 Corintios 1:21)

Asi que no nos avergoncemos del evangelio porque es el mensaje de Dios para salvar a este mundo. Hablemos con valor y estemos dispuestos a sufrir oposición, burlas y desprecio por causa de nuestro Señor, quien no se avergonzó de enfrentar la muerte más humillante con tal de redimirnos...

Anunciemos el evangelio que enseñó Cristo, que nos lleva a entrar por la puerta estrecha y a transitar el camino angosto que pocos eligen pero que conduce a la vida eterna.

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