DE TAL MANERA AMÓ DIOS AL MUNDO, QUE DIO A SU ÚNICO HIJO, para que TODO AQUEL QUE EN EL CREE, NO SE PIERDA, MAS TENGA VIDA ETERNA. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El.
EL QUE EN EL CREE, NO ES CONDENADO; pero el que no cree, ya ha sido condenado...
Y esta es la condenación: que LA LUZ VINO AL MUNDO, Y LOS HOMBRES AMARON MÁS LAS TINIEBLAS QUE LA LUZ, porque sus obras eran malas.
Todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a ella para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. Juan 3:16-21

4 de septiembre de 2010

Nuestra lectura de hoy, sábado 4 de septiembre

Isaías, capítulos 60 al 62

Tinieblas cubrirán la tierra y oscuridad vendrá sobre las naciones, pero la iglesia del Señor, va camino a casa. Somos peregrinos aquí, vamos rumbo a nuestra ciudad celestial, donde jamás se pondrá el sol, ni menguará la luna; porque el Señor nos será por luz perpetua. Nuestros días de aflicción terminarán cuando lleguemos allí y nuestro gozo será para siempre.

Mientras tanto, es tiempo de predicar las buenas nuevas a los abatidos, consolar a los afligidos y anunciar que hay libertad para los cautivos.
Animémonos a compartir con otros la esperanza que nos sostiene, y animémonos también a seguir caminando sin desmayar, sin mirar atrás, hasta que lleguemos a casa con nuestro Padre.

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