DE TAL MANERA AMÓ DIOS AL MUNDO, QUE DIO A SU ÚNICO HIJO, para que TODO AQUEL QUE EN EL CREE, NO SE PIERDA, MAS TENGA VIDA ETERNA. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El.
EL QUE EN EL CREE, NO ES CONDENADO; pero el que no cree, ya ha sido condenado...
Y esta es la condenación: que LA LUZ VINO AL MUNDO, Y LOS HOMBRES AMARON MÁS LAS TINIEBLAS QUE LA LUZ, porque sus obras eran malas.
Todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a ella para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. Juan 3:16-21

13 de marzo de 2010

Nuestra lectura de hoy, sábado 13 de marzo

Jueces, capítulos 3 al 5

Cuando muere Josué, el pueblo de Israel queda sin nadie que los gobierne. En este tiempo comienza a sufrir ataques de las naciones vecinas, y hay guerras ocasionales entre las propias tribus. Ante estas amenazas, el Señor levantaba un 'caudillo' que se ponía al frente del pueblo y conducía una acción militar destinada a eliminar el peligro. Una vez terminada la campaña de liberación, el caudillo daba por cumplida su tarea y se reintegraba a sus actividades ordinarias.


A estos caudillos se les dio el nombre de 'jueces', y de ellos toma el libro su nombre.

El libro de JUECES relata los hechos de esos caudillos. Los más memorables son los de Débora, Gedeón y Sansón.

En las hazañas que ellos realizaron se puso siempre de manifiesto el poder de Dios, que sostuvo a su pueblo en las horas difíciles y le aseguró su existencia a pesar de sus infidelidades...

Cada vez que el pueblo se arrepentía y se volvía nuevamente a Dios, El estaba dispuesto a salvarlos.

(Introducción al libro de Jueces, La Biblia Versión Popular)

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