DE TAL MANERA AMÓ DIOS AL MUNDO, QUE DIO A SU ÚNICO HIJO, para que TODO AQUEL QUE EN EL CREE, NO SE PIERDA, MAS TENGA VIDA ETERNA. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El.
EL QUE EN EL CREE, NO ES CONDENADO; pero el que no cree, ya ha sido condenado...
Y esta es la condenación: que LA LUZ VINO AL MUNDO, Y LOS HOMBRES AMARON MÁS LAS TINIEBLAS QUE LA LUZ, porque sus obras eran malas.
Todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a ella para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. Juan 3:16-21

24 de febrero de 2010

Nuestra lectura de hoy, miércoles 24 de febrero

Deuteronomio, capítulos 10 al 12

¿Qué espera Dios de nosotros?
Que temamos Su nombre y le obedezcamos; que guardemos Sus enseñanzas y andemos en todos Sus caminos todos los días amándole, adorándole y sirviéndole con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma... con todo nuestro ser!
(Deuteronomio 10:12-13, 11:1)

Que nuestros corazones no se aparten del Señor, el es el único y verdadero Dios.

Sean fortalecidas las manos cansadas y afirmadas las rodillas debilitadas... Los de corazón apocado: esfuércense, no teman; nuestro Dios viene con retribución, El nos salvará! (Isaías 35:3)

Sigamos amando, sirviendo y obedeciendo a Dios, no nos desanimemos!
Sigamos creyendo Sus promesas, inclinemos nuestro corazón hacia el Señor.
Volvámonos de todo camino impuro y busquemos la santidad.

Nuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, que hace justicia al desamparado....
El es el motivo de nuestra alabanza, El es nuestro Dios. (Deuteronomio 10:17-18, 20-21)

Confiemos en El de todo corazón!

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