• Lucas, capítulos 9 al 11
Nuestros ojos son la lámpara del cuerpo... Si nuestros ojos son buenos, también todo nuestro cuerpo estará lleno de luz; pero si nuestros ojos son malignos, también nuestro cuerpo estará en tinieblas.
Tengamos cuidado, no sea que en lugar de estar llenos de luz, abunde en nosotros la oscuridad... Guardemos nuestro cuerpo, para que no tenga parte alguna con las tinieblas. (Lucas 11:34-36)
Que nuestros ojos se aparten de toda impureza, buscando siempre la santidad.
Job, un hombre recto y temeroso de Dios, propuso en su corazón guardar sus ojos de la lujuria. (Job 31:1)
El autor del Salmo 119, oró: "Aparta mis ojos, que no vean cosas vanas." (Salmo 119:37)
Honremos a Dios en toda nuestra forma de vivir: nuestros pensamientos sean limpios, nuestros ojos santos, nuestra lengua sometida al control del Espíritu Santo, y nuestros pasos apartados del mal. Glorifiquemos a nuestro Padre que está en el cielo, agrademos Su corazón, y neguémonos cada día a nosotros mismos para que la luz de Cristo resplandezca sobre nuestras vidas.
◘
No hay comentarios:
Publicar un comentario