DE TAL MANERA AMÓ DIOS AL MUNDO, QUE DIO A SU ÚNICO HIJO, para que TODO AQUEL QUE EN EL CREE, NO SE PIERDA, MAS TENGA VIDA ETERNA. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El.
EL QUE EN EL CREE, NO ES CONDENADO; pero el que no cree, ya ha sido condenado...
Y esta es la condenación: que LA LUZ VINO AL MUNDO, Y LOS HOMBRES AMARON MÁS LAS TINIEBLAS QUE LA LUZ, porque sus obras eran malas.
Todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a ella para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. Juan 3:16-21

23 de mayo de 2011

Libro: Perfil de Tres Monarcas - Gene Edwards


Dedicatoria:
A los cristianos quebrantados de corazón, que escapan de grupos autoritarios en busca de consuelo, salud y esperanza. Dios quiera que se recobren y prosigan con El, que es la libertad genuina.
A los cristianos que han sufrido, o que sufren, la experiencia desconsoladora de la división entre los hermanos. Que esta historia les de luz y consuelo. Dios quiera que también se recobren y prosigan con El, que es la verdadera paz.
Y quiera Dios que sean sanados de un modo tan absolutos que puedan responder al llamamiento de Aquel que todo lo pide porque El lo es todo.


"Ellos establecieron reyes, pero no escogidos por mi;
constituyeron príncipes, mas yo no lo supe…" Oseas 8:4

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PROLOGO
El Dios vivo y omnipotente se dirigió a Gabriel y le habló de este modo:
- Toma estas dos partes de mi ser. Hay dos hombres que esperan su destino. Vé y entrega a cada uno de ellos una porción de mi mismo.
Con dos luces de vida radiante que palpitaban en sus manos, Gabriel abrió la puerta del reino que separaba a los dos mundos y se perdió de vista. Había entrado en la galería de las generaciones futuras.
- Tengo aquí dos porciones de la naturaleza de Dios. La primera es del mismo género de su naturaleza. Quien se cubre con ella es investido con el aliento de Dios. Su mismo aliento lo rodea como las aguas alrededor del que se zambulle en el mar. Con esto – el aliento que enviste – tendrá el poder del Altísimo para dominar ejércitos, avergonzar a los enemigos de Dios y realizar en la tierra su obra. Aquí esta el poder de Dios como un don. Aquí esta la inmersión en el Espíritu.
Un hombre dio un paso adelante.
- Esta porción de Dios es para mí.- Muy bien – respondió el ángel -. Recuerda que quien recibe una porción tan grandiosa como esta será, sin duda, conocido por muchos. Antes que tu peregrinaje terrenal termine, será conocido tu carácter por medio de este poder. Tal es el destino de todos los que están investidosde esta porción y ejercen su poder, porque ella afecta únicamente al hombre exterior, sin afectar un ápice de su espíritu. El poder exterior revelará siempre los recursos íntimos del ser o la carencia de ellos.
El primer hombre recibió su porción y dio un paso atrás.
Gabriel habló otra vez.
- Tengo aquí la segunda de las dos porciones del Dios viviente. Este no es un don sino una herencia. Se lleva un don en el hombre exterior; se siembra una herencia – como una semilla – en lo mas intimo del corazón. Sin embargo, aun cuando es una siembra tan insignificante, crece hasta llenar, andando en el tiempo, todo el hombre interior.
Otro hombre dio un paso adelante y exclamó:
- Creo que esta porción ha de ser mía durante mi peregrinaje terrenal.
- Muy bien – respondió otra vez el ángel -. Debo decirte que se te ha dado algo glorioso. Es lo único – en todo el universo de Dios y de los ángeles – que puede cambiar el corazón humano. Sin embargo, ni siquiera este elemento de Dios puede llevar a cabo su tarea ni crecer hasta llenar todo tu ser interior a menos que esté bien combinado. Tiene que ser pródigamente mezclado con quebrantamiento, tristeza y aflicción.
El segundo hombre recibió su porción y dio un paso atrás.
Junto a Gabriel se sentó el ángel Archivero. Debidamente asentó en su libro el registro de los dos hombres.
- ¿Qué llegarán a ser estos dos hombres después que hayan pasado la puerta hacia el mundo visible? – preguntó Archivero.
En voz baja respondió Gabriel:
- Cada uno, en su tiempo, será rey.


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1 comentario:

  1. gracias Dios por el ejemplo que nos dejaste en david tu siervo,amèn que libro!! sencillo pero alentador a veces Dios usa todo alrededor para seguir depuràndonos,gracias me vino muy bien en estos tiempos,bendiciones!!!

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